Las
rutas que aquí se presentan al viajero ofrecen un panorama
muy completo de la región de Castilla y León,
puesto que circulan a lo largo y lo ancho de su territorio.
Unas van de este a oeste, como el Camino Francés, complementado
por el de Fonseca, o, más al sur, la Ruta del Duero.
Otras van de norte a sur, como la ruta de la Vía de la
Plata, el Canal de Castilla, el Camino desde Madrid o el Camino
del Cid. Dos la cruzan en diagonal: el Camino de la Lengua y
la Ruta de Carlos V. A través de ellas, el visitante
podrá admirar la riqueza monumental, paisajística
y etnográfica de la región de Castilla y León,
con un rico mosaico de costumbres, ambientes y una gastronomía
exquisita.
El pasado ancestral de la región es evocado a través
de los yacimientos y restos arqueológicos existentes
en estos caminos, con lugares tan fundamentales como Atapuerca,
Numancia, Clunia, Uxama, etc. Igualmente, el Camino de Santiago
nos habla de aquellas peregrinaciones que pusieron en comunicación
nuestra región con las limítrofes y, a su vez,
con Europa, al calor de la devoción al Apóstol.
La Reconquista y las luchas dinásticas de la Edad Media
aparecen señaladas en singulares acontecimientos unidos
a las poblaciones y paisajes situados en torno a cada una
de las rutas. La Ruta del Cid es especialmente evocadora del
pasado medieval de caballeros y hombres de armas. En ella
se entreteje la historia con la leyenda, al compás
del bello cantar de gesta. La Edad Moderna es especialmente
sentida en el Camino de Carlos V, pues supone el regreso de
aquel gran monarca europeo hacia su último destino,
una vez desprendido de las coronas que le hicieron el más
poderoso de Europa. Y en fin, el Camino de la Lengua Castellana
nos hace tomar contacto con aquellos puntos geográficos
en los que se desarrolló una lengua universal, extendida
hacia todos los países de habla hispana.

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