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A lo largo del río Duero se pueden admirar variadas
comarcas y poblaciones, que nos ofrecen un panorama muy rico
de historia, arte y cultura. Hay ciudades de origen romano,
monasterios medievales y poblaciones de aspecto militar. Todo
ello ha deparado conjuntos urbanos, catedrales, iglesias,
castillos, palacios y arquitectura popular. Se pueden admirar
fiestas de gran interés turístico o una exquisita
gastronomía. Además es tierra de caldos de gran
paladar, como son los de Ribera de Duero y Toro. La ruta permite
gozar de la variedad del paisaje que recorre el río,
desde las tierras escarpadas y boscosas de su cabecera, hasta
sus riberas rumorosas entre alamedas y huertas. Los embalses
permiten la práctica de deportes acuáticos.
El
nacimiento del río Duero en los Picos de Urbión
depara un paisaje con frescos manantiales y bosques de robles,
hayas y pinares. La madera de esta Tierra Pinariega ha sido
el recurso económico de sus gentes. Los pueblos tienen
casas populares de piedra, con amplias galerías de
madera y chimeneas en forma de cono truncado. La Laguna Negra
ofrece sus cristalinas aguas entre un paisaje agreste y boscoso,
que nos recuerdan el poema machadiano.
Pueblos serranos interesantes son Duruelo de la Sierra, Covaleda,
Salduero y Molinos de Duero. Vinuesa ofrece varias casas blasonadas,
un rollo y la iglesia del siglo XVI. El Embalse de la Cuerda
del Pozo muestra sus apacibles orillas. Hinojosa de la Sierra
conserva el palacio renacentista de Hurtado de Mendoza y una
gran iglesia. En Garray una ermita es del siglo XIII. En las
inmediaciones están las ruinas de Numancia con las
calles y ruinas de las casas de aquella antigua ciudad, evocando
la heroica resistencia de sus pobladores a las legiones romanas.
Tras discurrir por el arco de ballesta, el Duero atraviesa
Soria, ciudad de origen arévaco. Los restos del castillo
son Parador Nacional.
Destacan edificios románicos como San Juan de Rabanera,
del siglo XII, la iglesia de Santo Domingo de portada con
arquerías ciegas y buena escultura románica.
La Concatedral de San Pedro tiene restos románicos
del siglo XII en el claustro. La iglesia actual es del siglo
XVI. Destacan varios retablos renacientes. Cerca están
las ruinas de la iglesia de San Nicolás, del siglo
XIII. La iglesia de Santa María, en la Plaza Mayor,
tiene portada románica y retablo del siglo XVI. Entre
sus ermitas destaca la de la Virgen del Espino, en cuyo cementerio
está enterrada la esposa de Machado. A las orillas
del río está el original monasterio de San Juan
de Duero, de la Orden de San Juan de Jerusalén, con
iglesia-museo de piezas medievales y claustro, del siglo XIII,
de exótica variedad de arcos. Tras pasar las ruinas
del monasterio de San Polo está el Santuario de San
Saturio, de plan octogonal.

Edificios civiles interesantes son la Casa del Vizconde de
Eza, la de los Solier, del siglo XVI, la de los Castejón,
la de los Río y Salcedo, con ventana de ángulo
y la Audiencia, neoclásica, hoy Casa de Cultura. El
Ayuntamiento ocupa la Casa de los Doce Linajes, del siglo
XVII. Pero sobre todo destaca el Palacio de los Condes de
Gómara, terminado en 1592, con fachada entre torres,
con efigies de Hércules y mirador. En el Museo Numantino
hay una rica muestra de las excavaciones de la provincia,
como Numancia, Uxama o Tiermes. Destacan fiestas como las
de San Juan o la Semana Santa.

El Duero se vuelve a remansar en el Pantano de los Rábanos.
Almazán conserva sus puertas militares
y el Palacio de los Hurtado de Mendoza, de los siglos XV y
XVII. La iglesia de San Miguel, del siglo XII, tiene una cúpula
de ecos árabes. También se pueden visitar la
iglesia de Santa María, la de Nuestra Señora
del Campanario, con cabecera del siglo XIII, y las ruinas
del Convento de la Merced, en donde murió Tirso de
Molina. Berlanga de Duero es un conjunto histórico-artístico
con su castillo-palacio de los Duques de Frías. Tras
una muralla del siglo XVI se halla la fachada del Palacio
de los Duques, del mismo momento. La villa conserva parte
de sus murallas, un rollo gótico, el Hospital del siglo
XVI y un caserío interesante. Pero sobre todo destaca
su Colegiata de Santa María del Mercado, de 1511-1530.
Una visita a Casillas de Berlanga permite conocer la ermita
de San Baudelio, mozárabe de principios del siglo XI,
con su bóveda de nervios en forma de palmera y restos
de pinturas. A orillas del Ucero están El Burgo de
Osma y San Esteban de Gormaz de las que se habla en la Ruta
del Cid. Estamos en tierras de la Ribera del Duero, famosa
por sus caldos tintos y sus asados.
El
Monasterio de la Vid, del siglo XVI, tiene un retablo de pinturas
italianas y la escultura de la Virgen de la Vid, del siglo
XIII. Desde aquí se puede visitar el cercano Peñaranda
de Duero con plaza de bello caserío entre la gran Colegiata,
del siglo XVI y el precioso Palacio de los Zúñiga-Avellaneda.
Hay también un rollo gótico. En
el alto se halla el castillo y en una de sus típicas
calles está la Botica de Ximeno, del siglo XVIII. Cerca
están las excavaciones de la ciudad romana de Clunia,
con sus restos arqueológicos y un interesante museo.
Aranda de Duero es famosa por sus establecimientos hosteleros
de buen yantar. Destacan la Colegiata de Santa María
la Real, del siglo XV, con bella portada del taller de los
Colonia. En su interior hay un púlpito plateresco y
varios retablos. La iglesia de San Juan tiene portada gótica
de fines del siglo XV. Roa de Duero muestra restos de murallas
del siglo XIII y su gran iglesia-colegiata de Santa María,
de los siglos XV y XVI, con algún resto románico.
Peñafiel, a orillas del Duratón, tiene un imponente
castillo con forma de navío, de los siglos XIV y XV,
que es sede del Museo del Vino. Muy pintoresca es la Plaza
del Coso, dedicada a las fiestas de San Roque y de la Bajada
del Ángel. Destacan el convento de San Pablo, mudéjar,
con la Capilla de los Manuel, del siglo XVI. La iglesia de
San Miguel de Reoyo, con capilla románica a los pies,
tiene retablos barrocos y renacientes. La de Santa María
es Museo de Arte Sacro. El Convento de Santa Clara es obra
barroca. Los establecimientos de comida, sus bodegas y queserías
completan el atractivo turístico de la villa.
Aguas abajo, al otro lado del río, está el
Monasterio cisterciense de Valbuena de Duero, con iglesia
de fines del siglo XII y un claustro de los siglos XIII y
XVI con distintas dependencias conventuales. El monasterio
premostratense de Retuerta tiene una iglesia del siglo XII
y dependencias del siglo XVI. Tudela de Duero muestra su iglesia
de Nuestra Señora de la Asunción, con una bella
Virgen de Juan de Juni. La iglesia de San Miguel del Pino
es obra del siglo XIII.
Tordesillas se relaciona con el Tratado de 1494 entre Castilla
y Portugal, en un palacio que aún se conserva. También
vivió en él la reina Juana la Loca. Conserva
restos de sus murallas, casonas y palacios, como el de los
Alderete, su bella Plaza Mayor, el
Hospital de Mater Dei, del siglo XVI, y dos iglesias parroquiales
del siglo XVI: la de San Pedro y la de Santa María.
El edificio más importante es su monasterio de Santa
Clara, antiguo Palacio de Alfonso XI, obra mudéjar
con la fachada del palacio, el patio, la Capilla Dorada y
baños árabes. La iglesia es gótica con
la capilla mayor cubierta con un alfarje con pinturas de Nicolás
Francés. La capilla del contador Saldaña tiene
sepulcros, escultura y un retablo flamenco. Cerca de Santa
Clara está la iglesia-museo de San Antolín,
con la Capilla de los Alderete, con retablo de Juan de Juni
y sepulcros del siglo XVI. Entre las fiestas de Tordesillas
destaca la del Toro de Vega. En Castronuño destaca
su iglesia del Cristo, del siglo XIII, y las vistas de la
vega del río.
Toro es sede de denominación de origen para sus caldos
tintos, además de ciudad histórica. De orígenes
celtibéricos, tuvo gran importancia en la Edad Media.
Conserva su castillo desmochado, parte de sus cercas y dos
puertas, la de la Corredera (1602) y el Arco del Reloj, del
siglo XVIII. También hay varias casonas, como el Palacio
de los Ulloa, el de las Leyes o su Ayuntamiento. El
edificio más insigne es su Colegiata de los siglos
XII al XIII, con una bella cúpula nervada sobre el
crucero y portada a los pies. En su interior, destaca la Virgen
de la Mosca, flamenca, y un Calvario italiano de marfil. Otras
iglesias corresponden al mudéjar característico
de Toro, de los siglos XII y XIII, como San Lorenzo, con retablo
de Fernando Gallego, El Salvador, el Santo Sepulcro, Santo
Tomás Cantuariense con bello retablo renacentista,
la Trinidad y San Sebastián de los Caballeros. Entre
los conventos: Sancti Spiritus, Santa Clara, Santa Sofía,
Mercedarias y Carmelitas Descalzas.
El recorrido nos lleva a Zamora, que se trata en la Ruta
de la Vía de la Plata. Tras dejar Zamora, el río
vuelve a buscar tierras agrestes, entre el Aliste y el Sayago,
y pasado el Embalse de Castro introduce el límite con
Portugal. Fermoselle tiene restos de murallas y de su castillo,
con calles típicas y la ermita de la Soledad del siglo
XIII. Así se pasan los Arribes del Duero, impresionante
paisaje de cañones profundos tajados por el río
y sus afluentes al encajarse entre altas paredes graníticas.
Hay grandes embalses como Ricobayo, Almendra o Aldeadávila.
Desde Vega Terrón (Salamanca), se puede iniciar una
navegación fluvial hacia Portugal.
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