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Desde el puerto de Béjar hasta el de Pajares se recorre
parte de una ruta más amplia que va desde el Golfo
de Cádiz a las costas cantábricas, ya usada
desde tiempos prehistóricos, pero sobre todo revitalizada
por la romanización, como paso de las legiones romanas
y de transporte de los metales preciosos del Bierzo hacia
el sur. En sus lindes se establecieron ciudades como Helmántica
(Salamanca), Ocellum Duri (Zamora) o Astúrica Augustea
(Astorga). Aún se pueden ver amplios trozos de la antigua
vía romana. En la Edad Media siguió siendo camino
de huestes guerreras en ambas direcciones. Usada como camino
natural para la trashumancia ganadera, fue también
paso ascendente en los avances de las tropas anglo-españolas
frente a los franceses durante la Guerra de la Independencia.
La ruta es un compendio de paisajes distintos, zonas culturales
variadas y ricas muestras gastronómicas.
Del
cacereño Baños de Montemayor se pasa a la provincia
de Salamanca por un pintoresco paisaje serrano. Desde el puerto
de Béjar se puede visitar Montemayor del Río
con su castillo-palacio, su plaza porticada con rollo y su
iglesia parroquial de los siglos XIII y XVI. La Calzada de
Béjar tiene un castillo y la cañada ganadera
de la Vizana, apta para el turismo rural. Béjar permite
gozar de sus murallas, el castillo-palacio de los Duques de
Béjar, la plaza mayor y el Ayuntamiento. Destacan
también la iglesia de Santa María, con cabecera
mudéjar. La iglesia del Salvador, con restos románicos.
La de San Juan es del siglo XIII. La de San Gil es un museo
interesante. También puede verse el santuario de la
Virgen del Castañar, patrona de Béjar y su comarca
o El Bosque, una villa a la italiana con palacete y jardín
del siglo XVI, transformado en el siglo XIX.
Guijuelo
tiene embutidos de gran fama además de plaza porticada
y El Torreón. Ahí se inician dehesas de toros
bravos entre encinares. Un desvío nos lleva a Alba
de Tormes. Se deben visitar el Torreón de la Armería
y las iglesias de San Juan, románico-mudéjar,
con apostolado románico, la de Santiago o la de San
Pedro, de los siglos XVI y XVIII. Entre los conventos: el
de Santa Isabel, el de los Padres Carmelitas, y sobre todo,
el de las Madres, con recuerdos teresianos como la celda en
que murió la santa y su sepulcro, regalo de Felipe
IV. Los Arapiles nos evoca la victoria de 1812 frente a las
tropas francesas. Castillo de Bernardo del Carpio ofrece restos
de la antigua calzada romana.
La monumental Salamanca es tratada en el Camino de la Lengua
Castellana. Hacia el norte se atraviesa La Armuña,
con Calzada de Valdunciel, Los Villares y Palencia de Negrilla,
con iglesias de portadas medievales. Villanueva de Cañedo
tiene el Castillo-palacio del Buen Amor. Con
El Cubo del Vino, ya en tierras zamoranas, se bordea el Sayago
y las Tierras del Pan, con campos dedicados a cereales, buen
vino y algunas zonas de monte bajo. Corrales del Vino y Morales
del Vino tienen buenas iglesias del siglo XVI. Tras pasar
Jambrina, Arcenillas tiene bellas pinturas de Fernando Gallego.
Así se llega a Zamora, la bien cercada, de orígenes
celtibéricos y romanos, en donde nos cruzamos en nuestro
camino con la Ruta del Duero. Tiene castillo y murallas, de
los siglos XI al XIII, con varias puertas y el Portillo de
la Traición. Otros edificios civiles son el Ayuntamiento,
de los siglos XV-XVI; la renaciente Alhóndiga, la Casa
de los Momos, de fines del XV; el Palacio de Puñoenrostro
o Casa del Cordón, junto a la iglesia de Santa Lucía,
hoy Museo de Bellas Artes; y el de los Condes de Alba y Aliste,
con patio renacentista, actual Parador Nacional de Turismo.
El Hospital de la Encarnación es sede de la Diputación
Provincial.
Entre
sus edificios religiosos, la Catedral, del siglo XII, es de
estilo románico, con bello cimborrio de cúpula
nervada. Tiene sillería de coro de Juan de Bruselas
y obras de Fernando Gallego, Bartolomé Ordóñez,
etc. y una gran colección de tapices.
Además se ofrecen al caminante un gran conjunto de
iglesias románicas, como la de San Pedro; la de la
Magdalena, con buena escultura; la de San Cipriano; la de
Santa María de Horta, del siglo XIII; la de los Caballeros
de San Juan y la de San Juan de Puerta Nueva en la Plaza Mayor.
Otros edificios posteriores son el Convento de Trinitarios,
del siglo XVII, el de Concepcionistas y la iglesia de San
Andrés, del siglo XVI (asi como la iglesia de San Ildefonso).
En el Museo de la Semana Santa se pueden contemplar los pasos
procesionales zamoranos. La visita se completa con buenos
establecimientos hosteleros en donde se pueden degustar platos
variados.
La
ruta sube hacia La Hiniesta, con una iglesia gótica
de bella escultura. Un desvío hacia El Campillo permite
ver la iglesia de San Pedro de la Nave, visigoda del siglo
VII. Las evocadoras ruinas de Castrotorafe, despoblado del
siglo XII, tiene restos de sus murallas y castillo y la Granja
de Moreruela, las ruinas del monasterio cisterciense del siglo
XII. Un
desvío opcional permite gozar de la riqueza paisajística
de las Salinas de Villafáfila, refugio de aves migratorias.
Benavente es un importante núcleo de comunicaciones
en torno a las vegas del Esla, el Cea y el Órbigo.
De origen antiguo, fue señorío de los Alonso
Pimentel. La embellecieron con distintas obras artísticas.
De su castillo-palacio, sólo subsiste la Torre del
Caracol, del siglo XVI, hoy unida al Parador de Turismo. En
el Hospital de la Piedad hay una Virgen gótica del
siglo XIII. Benavente tiene dos iglesias románicas:
San Juan del Mercado, de los siglos XII y XV, y Santa María
del Azogue, que es de gran tamaño, con esculturas góticas
en su interior. Su Ayuntamiento es neoclásico. La gastronomía
ofrece productos de huerta, apetitosas carnes y truchas de
su entorno. Muy popular es la Fiesta del Toro Enmaromado.
De
Benavente pasamos a la provincia de León, dejando Alija
del Infantado, con bella arquitectura popular, un castillo
y dos iglesias. Una visita opcional a Valencia de Don Juan,
nos muestra las ruinas de su castillo y la iglesia de San
Pedro. Volviendo a la ruta, Quintana del Marco y Villanueva
de Jamuz poseen castillos del siglo XV. La Bañeza es
la Bedunia romana. En la plaza está la iglesia de Santa
María, de los siglos XVI-XVIII, con la Piedad de Gregorio
Fernández y el Nazareno atribuido a Luis Salvador Carmona.
La iglesia del Salvador tiene ábside románico
y fachada de los siglos XIII al XVIII. La Bañeza tiene
populosos carnavales y buena gastronomía. En Palacios
de la Valduerna están las ruinas de su castillo, del
siglo XIV, y el Santuario de la Virgen de Castrotierra, centro
de peregrinación astorgana.
Nos
internamos en la comarca de la Maragatería, cuyo centro
es Astorga, con tradiciones ancestrales y una gastronomía
peculiar muy afamada. En Astorga, la Ruta de la Plata se entecruza
con el Camino de Santiago. La antigua Astúrica Augustea
fue fundada por Octavio Augusto. La ciudad romana emerge continuamente
con excavaciones arqueológicas. Restos de este pasado
son sus murallas del año 15, con reformas medievales,
las cloacas y la Ergástula. Su Ayuntamiento es de 1675,
con los famosos maragatos. El Palacio Episcopal es obra de
Antonio Gaudí, terminado por Ricardo García
Guereta. Hoy es interesante Museo de los Caminos. La Catedral
es de tres naves, de los siglos XV y XVI, de Juan y Rodrigo
Gil de Hontañón, con fachada del siglo XVIII.
En el interior, el retablo mayor es de Gaspar Becerra (1558-1562).
Tiene púlpito y sillería del siglo XVI, una
Inmaculada barroca de Gregorio Fernández y la Virgen
de la Antigua, románica. Su museo tiene apreciables
obras de pintura, escultura y platería. Otras iglesias
de la ciudad son las de Sancti Spiritus, Santa Marta, con
buenas yeserías barrocas, San Julián, hoy santuario
de Fátima, San Bartolomé y el convento de San
Francisco. La gastronomía maragata ofrece embutidos,
cecinas y, sobre todo, el famoso cocido maragato.
Desde Astorga se debe visitar el entorno comarcal, con localidades
pintorescas como Castrillo de los Polvazares o Turienzo de
los Caballeros. La Ruta romana de la Plata, tras andar por
el camino francés en dirección a León,
del que se trata en la Ruta del Camino de Santiago, llega
a Hospital de Órbigo y Carrizo de la Ribera con su
monasterio cisterciense de Santa María. Cerca de La
Robla, se halla el pantano de los Barrios de Luna. Desde aquí
se sube en dirección al puerto de Pajares por bellos
valles dedicados a la ganadería. En la cima del puerto,
está la Colegiata de Santa María de Arbás,
de los siglos XII y XIII. Cerca está la estación
invernal de Brañilín y el Parador nos ofrece
una impresionante vista de los valles astures. También
una desviación lleva a las bellas Cuevas de Valporquero.
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